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UN BICENTENARIO INDIGNO DE COLOMBIA
GOBIERNO PRESENTA AGENDA DEL 20 DE JULIO
TRISTE ENTREVISTA A LA ALTA CONSEJERA
COMENTARIO

UN BICENTENARIO INDIGNO DE COLOMBIA

 

¿Qué va a hacer el 20 de julio?
Trabajar, trabajar y trabajar.
¿Qué actividades se tienen planeadas para celebrar el Bicentenario?
Desfiles militares en todo el país. Queremos que sea la oportunidad para homenajear a la fuerza pública.
¿Cómo sería Colombia si no se hubiese independizado?
Dependiente. No tendría identidad ni orgullo patrio. Estos últimos años se ha hecho mucho por eso y con las operaciones militares se genera mayor sentido de pertenencia.
(Entrevista a María Cecilia Donado, alta consejera presidencial para el Bicentenario de la Independencia de Colombia, El Espectador del 5 de julio de 2010)

 

Disculparán los lectores que hable en singular, pero es que no soy obispo para usar el “nos” irresponsablemente.

Hace 6 años, en agosto de 2004 abrí la página www.bicentenario2010.com con la ilusión de participar desde sus inicios de la gran fiesta del Bicentenario de Colombia, que empezaba a despuntar en el país. Y digo FIESTA porque esencialmente, lo fundamental, es que HACE 200 AÑOS EXISTIMOS COMO PAÍS Y ESO MERECE UNA CELEBRACIÓN, UNA GRAN CELEBRACIÓN, sin distingos de posición social y de posturas políticas. Argentina lo acaba de demostrar. Seis millones de argentinos (incluyendo quienes detestan a la pareja Kirchner) se tomaron las ciudades y pueblos entre el 20 y el 25 de mayo pasado para sentir festivamente que son argentinos y latinoamericanos. Sólo los indígenas no celebraron, pero sí se hicieron presentes con una enorme marcha para recordar el segundo despojo que inauguraron Belgrano y su generación.  El problema que hoy los gringos se den el lujo de convertir Colombia en una enorme base militar suya, que el país siga en manos de pocas manos como hace 200 años y que una compañía minera canadiense vaya a demoler el antiquísimo pueblo de Marmato (Caldas) para saquear el oro de los colombianos, no es culpa de los Estados Unidos ni Canadá, ni de las oligarquías, sino de nosotros el pueblo, que toleramos esa situación.

Pero ello no debiera impedirnos celebrar ser colombianos. Antes lo contrario: darle la vuelta a la realidad presente necesita para empezar sentirse más colombianos que nunca, y justamente esa es la razón por la cual al ciudadano Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República, que debiera ser “símbolo de la unidad nacional” (art. 188 C.N.), no quiso, no le provocó, organizar una Gran Celebración del Bicentenario de la Independencia de Colombia en 2010, porque no le convenía que el pueblo, desde las fiestas y la rememoración, tomara conciencia de la necesidad de completar el trabajo de emancipación y de inclusión que iniciaron los Precursores, Mártires y Libertadores.

La página que mencioné duró un año y tuvo otro año de receso por motivos económicos (hoy ese dominio web, bicentenario2010.com, lo tiene el Grupo Prisa de España). Cuando pude reiniciar el sitio web en agosto de 2006 las condiciones para la celebración de 2010 habían cambiado radicalmente, porque el 14 de enero de 2005 el presidente Uribe había presentado ante el primer Consejo de Ministros de ese año su proyecto a largo plazo, complementario de la reelección, “Visión Colombia para el Segundo Centenario 2019” (documento lanzado oficialmente el 7 de agosto siguiente en la Quinta de Bolívar), operación que implicaba trasladar la fecha tradicional del surgimiento de la nación colombiana del Grito de Independencia de 1810 para la Batalla de Boyacá de 1819 y el consecuente aplazamiento del Bicentenario por nueve años. De esta manera el presidente embolató al país, y las energías que pudieron haberse invertido desde el Estado y la sociedad civil para preparar la conmemoración inminente de 2010 se distrajeron en un ejercicio –útil, pero cerrado y pérfidamente distractor- de planificación prospectiva dirigido a 2019.

Por eso la nueva página, creada el 9 de agosto de 2006, www.albicentenario.com, incluyó el siguiente cuadro:


(http://albicentenario.com/index_archivos/Page611.htm).

 

En solitario, las agremiaciones de historiadores del país le dieron la pelea a Uribe para evitar la alteración de la historia nacional y lograron, efectivamente, después de dos años de debates, que el Gobierno diera reversa y se comprometiera, por boca del asesor José Obdulio Gaviria, durante un acto público realizado en el Museo Nacional el 12 de abril de 2007, a celebrar los 200 años del día de la independencia en la fecha que correspondía: el 20 de julio de 2010.

Sin embargo, el presidente se tomó otro año más para adoptar las primeras previsiones (creación de la Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario, 15 de febrero de 2008), y aún así el gesto fue de tal desgano que el director de la Escuela de Historia de la Universidad Industrial de Santander, Armando Martínez Garnica, convenció a su rector para que el subsiguiente 25 de febrero la UIS convocara al país a emprender una celebración cívica, no oficial, argumentando:

“En otros países como Colombia, Perú y Ecuador se impondrán las iniciativas ciudadanas. Un buen ejemplo es el caso de Colombia, dada la singular deformación histórica que el Departamento Nacional de Planeación (Plan de desarrollo Visión Colombia 2019) le impuso a la Administración Uribe. A regañadientes, el gobierno nacional se ha limitado a asignar a la viceministra de cultura la función de coordinación mínima de los actos públicos del 2010” (http://albicentenario.com/index_archivos/Page5066.htm).

Pese a las medidas tomadas, la política de no celebrar se mantuvo esencialmente incólume, por lo que el columnista Armando Montenegro escribió el 30 de mayo de 2009: “Colombia, a diferencia de  otros países de América Latina, decidió preparar el bicentenario de su independencia de España tarde, a lo pobre y con un bajo perfil”. Pero no fue Colombia, fue el presidente de la República, quien tomó esa decisión arbitraria, ajena al interés general.

Y después de que trató de todas las manera posibles durante tres preciosos años (2005 a 2008) de impedir la celebración del Bicentenario en 2010, el pasado 7 de julio, al presentar la agenda oficial para el 20 de julio, el presidente Uribe tuvo la poca vergüenza de enorgullecerse de haberle dedicado dos de sus largos ocho años de gobierno a conmemorar dos siglos de vida independiente del país:

“Quiero celebrar –dijo- la manera como se ha venido integrando el país a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia. Agradecer a todos. Una conmemoración que empezó hace dos años, en el 2008, cuando conmemorábamos los 200 años de la muerte de Mutis” (http://www.bicentenarioindependencia.gov.co/Es/Prensa/2010/Paginas/cpb_100708a.aspx).

Por el contrario, gracias a usted, señor presidente, por haberle escamoteado al pueblo colombiano una celebración digna del Bicentenario de la Independencia, como sí la han tenido los demás países con quienes compartimos ese momento único e irrepetible del trienio 1809-1811.

Baste recordar que Chile le dedicó a la preparación del Bicentenario DIEZ AÑOS; mientras Bolivia, Ecuador, México y Argentina expidieron sus leyes y prepararon sus efemérides con CINCO AÑOS de antelación; Venezuela SEIS AÑOS, y Paraguay y El Salvador TRES.
Y casi estamos seguros de que finalmente el Bicentenario colombiano arrancó sólo por la obsesión del ex presidente Belisario Betancur (miembro de la Comisión de Honor del Bicentenario) por José Celestino Mutis, la Expedición Botánica, la Fundación Carolina y todo lo que tenga que ver con España. Porque ni Antonio Nariño (sospechoso introductor de los Derechos Humanos al país) ni mucho menos José Antonio Galán (revolucionario confeso y finalmente descuartizado) habrían conmovido el corazón grande del doctor Uribe.

Él dice que estuvo muy ocupado combatiendo el terrorismo. De hecho, desde 2004, y especialmente durante la pasada campaña presidencial, sus discursos ante la Fuerza Pública y ante los gremios económicos enfatizaban que la Segunda Independencia era la derrota del terrorismo (“no podemos caer en la Patria Boba de festejar anticipadamente la independencia del terrorismo”), en un argumento-bumerang, porque la INDEPENDENCIA y la SOBERANÍA se predican respecto de  países y potencias extranjeras. Si se aplica a enemigos internos, sencillamente se les está reconociendo a éstos estatus internacional.

De esta manera, involucrando la efeméride en el conflicto armado –y eso que éste no existe-, se transmutó la esencia del Bicentenario como celebración de la Soberanía Popular, de la terminación de tres siglos de colonialismo y del surgimiento de un país, en un burdo homenaje a las Fuerzas Armadas, ni siquiera pedido por ellas.

No sobra agregar que el Gobierno Nacional se cuidó bien de que sus planes no fueran interferidos por el Congreso de la República, por lo que hizo hundir tres proyectos de leyes conmemorativas entre 2003 y 2008, presentados en 2003 por Ciro Ramírez Pinzón, senador conservador de Boyacá; en 2006 por Luis Antonio Cuéllar, congresista conservador del Valle, y en 2007 por el propio ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, conservador del Valle.

Alguna esperanza se tenía en que los partidos de oposición llenaran el vacío que dejaba el Gobierno para 2010. Pero hicieron mutis por el foro (no el Mutis ilustrado e incitador sino el mutis paralizante), y no sólo eso, sino que los últimos dos alcaldes de Bogotá, Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno Rojas, pertenecientes al Polo Democrático, partido de izquierda, clonaron la actitud indiferente del Gobierno central. Garzón ni siquiera contestó las cartas de la Academia de Historia de Bogotá. Moreno, por su parte, en su posesión, manifestó que iba a usar el Bicentenario 2010 como una “vitrina” para conseguir los Juegos Panamericanos 2015, y aunque nombró al mejor intelectual del país a la cabeza de la Comisión Distrital del Bicentenario (y de quien es el epígrafe de esta página web), la efeméride bogotana se agotó en una comisión sin representatividad alguna, un par de eventos académicos, algunos mimos disfrazados de próceres y un gasto exorbitante en pólvora y globos aerostáticos.

Al Alcalde de Medellín, avalado por la Alianza Social Indígena (ASI), se le olvidó en un cajón un Acuerdo Municipal de 2008 que ordenaba celebrar el Bicentenario desde enero de 2010, y se excusó en que era prioritario celebrar los Juegos Suramericanos.

Barranquilla, ciudad natal de la alta consejera presidencial para el Bicentenario, simplemente no hizo nada, aunque el Carnaval de este año llevó también el slogan de “Bicentenario”. Explicable porque el alcalde pertenece a la coalición de gobierno (Partido Cambio Radical)

El alcalde de Cali, hijo de un comandante de la guerrilla del M-19,  asesinado alevemente al desmovilizarse, le puso el nombre de “Bicentenario” a una mega autopista (como Uribe lo había hecho con el Túnel de la Línea), tal vez pensando que así se llega más rápido a la emancipación completa del país. Y se limitó a celebrar el Bicentenario del Grito de Independencia de Cali del 3 de julio de 1810 (separación más de Popayán que de los franceses y de España), con un desfile de 4.000 efectivos de la Fuerza Pública. Pero como escribió un lector del periódico de esa ciudad, El País, al día siguiente:
“NO SE SENSIBILIZÓ A LOS HABITANTES DE CALI PARA QUE FESTEJARA MÍNIMO CON LAS BANDERAS DE CALI Y COLOMBIA EN CADA CASA HOY TRES DE JULIO,LE FALTÓ AMOR PATRIO A TODA LA MUNICIPALIDAD” (http://www.elpais.com.co/elpais/cali/noticias/cali-celebro-su-bicentenario-con-desfile-fuerza-publica)

Este comentario se puede generalizar a todos los actos del Bicentenario: muchos eventos y actividades, pero sin impacto real, lejos de lo que pudo ser la conmemoración digna que merecía Colombia, lejos del alma de los colombianos, lejos de la memoria honrosa de los próceres, porque se cumplió, al menos para Colombia, la premonición que escribió Ignacio González Casanovas, director del Centro de Referencias de la Fundación Mapfre de España en 2005, a propósito de la falta de impulso oficial al Bicentenario: “Lo peor de esta falta de atención no es ya todo lo que se podría ir avanzando y no se hace, sino que, cuando se produzca (y evidentemente se producirá tarde o temprano), lo hará seguramente en términos de avalancha oficial y mediática, apresurada, apologética y superficial”.

El ejemplo en contrario lo dan las ciudades pequeñas. Y eso que contadas en los dedos de la mano.

Siquiera se murieron los abuelos, señor presidente.

 

Hubo una Antioquia en que las charreteras
Brillaban menos que los paladines,
Una tierra en que el canto de la cuna
Adormecía también a los fusiles,
Una raza con sangre entre las venas
Pero sin sangre niña en los botines,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin ver los cascos sobre los jazmines.

Jorge Robledo Ortiz

 

GOBIERNO PRESENTA AGENDA DEL 20 DE JULIO
GOBIERNO PRESENTÓ AGENDA OFICIAL DE EVENTOS PARA CONMEMORAR EL 20 DE JULIO
“La agenda oficial del 20 de julio está compuesta por una programación muy entretenida, variada y cultural, que logra que más colombianos se vinculen a esta celebración”.
Tomado de: http://www.bicentenarioindependencia.gov.co/Es/Prensa/2010/Paginas/cpb_100708a.aspx
Los ministerios de Defensa Nacional y de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, así como la Alcaldía Mayor de Bogotá, dieron a conocer las actividades que se llevarán a cabo el 20 de julio para conmemorar el Bicentenario de la Independencia, las cuales promueven la pedagogía ciudadana. “Quiero celebrar la manera como se ha venido integrando el país a la conmemoración del Bicentenario”, indicó el Presidente Álvaro Uribe Vélez durante la presentación de la agenda.
Bogotá, 7 jul (SP)

El Gobierno Nacional, bajo la coordinación y articulación de la Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario, presentó este miércoles en la Casa de Nariño la agenda oficial de eventos que se realizarán con motivo de la celebración del 20 de julio, en el marco de la conmemoración del Bicentenario del Grito de la Independencia.

Se trata de una nutrida y variada programación que involucra una serie de actividades académicas y culturales, dirigidas a varios públicos y edades, organizadas por el Ministerio de Defensa Nacional, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, y la Alcaldía Mayor de Bogotá.
El evento fue encabezado por el Presidente Álvaro Uribe Vélez, quien destacó la forma como se ha venido integrando todo el territorio nacional, en esta gran celebración.

“Quiero celebrar la manera como se ha venido integrando el país a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia. Agradecer a todos. Una conmemoración que empezó hace dos años, en el 2008, cuando conmemorábamos los 200 años de la muerte de (José Celestino) Mutis.
“Hace dos años, nos propusimos tener una celebración del 20 de Julio que comprometiera a todo el país. Buscar los mecanismos para que vibre el alma de todos los compatriotas, para que el 20 de Julio no pasara simplemente como un día de fiesta común y corriente”, señaló el Mandatario.
Destacó que una de las grandes celebraciones será el Gran Concierto Nacional, que en esta oportunidad involucra los 1.102 municipios del país y se realizará el próximo 20 de julio a las 12 del mediodía.

“Este año el Concierto agrupa la totalidad de los 1.102 municipios de Colombia. Inclusive ya tiene mayor asistencia confirmada que el año pasado. La totalidad de los municipios, la totalidad de los alcaldes inmensamente comprometidos. Y tiene como epicentro la ciudad de Bogotá. Creemos que es un aglutinante de mucha importancia”, afirmó.

A su turno, la Alta Consejera para el Bicentenario, María Cecilia Donado, indicó que gestionar la agenda presentada este miércoles, que tiene un carácter académico y cultura, responde a un ejercicio de coordinación y articulación que se adelantó desde su consejería, con los ministerios, entidades territoriales y locales, organismos competentes y la empresa privada.

“Hoy los frutos de este trabajo se reflejan en los eventos que se llevarán a cabo el 20 de Julio, los cuales están enfocados en cinco frentes: creación marco institucional, pedagogía ciudadana, fortalecimiento de infraestructura cultural, inclusión de nuevas generaciones y extensión hacia una celebración internacional.
“Un trabajo que tiene como objetivo que la conmemoración del Bicentenario del Grito de la Independencia sea una celebración de todos y para todos los colombianos”, indicó Donado.

Así mismo, la funcionaria invitó a todos los colombianos a izar la Bandera de Colombia a partir del 12 de julio y hasta el próximo 7 de agosto, con el propósito de conmemorar los 200 años del Grito de Independencia y exaltar este importante símbolo patrio.
La agenda de eventos
La agenda oficial del 20 de julio está compuesta por una programación muy entretenida, variada y cultural, que logra que más colombianos se vinculen a esta celebración.

El Ministerio de Defensa Nacional se suma a esta celebración con la realización de actividades como: Rally Bicentenario Héroes del Orinoco; Expo Bicentenario, Festival de Verano Parque Simón Bolívar; Campaña del Bajo Magdalena y el reconocimiento a José Acevedo y Gómez, prócer de la Independencia, conocido como el Tribuno del Pueblo, quien decidió organizar reuniones junto a otros intelectuales y dirigentes de la ciudad, las cuales culminaron con el Grito de Independencia del 20 de julio de 1810.

Así mismo, rindiendo un sentido homenaje a las Fuerzas Militares y de Policía, inspirado en los héroes que hace 200 años marcaron el rumbo de libertad de la Patria, el Ministerio programó siete desfiles militares en ciudades que fueron escenario de las guerras independentistas. Una demostración de marcialidad y disciplina, donde se combina la evolución histórica con una visión desde 1810, hasta la fortaleza de las Fuerzas Militares y de Policía en el siglo XXI, engalanada por una imponente revista aérea a cargo de la Fuerza Aérea Colombiana.

A su vez, la Alcaldía Mayor de Bogotá se vincula a esta celebración con la apertura de la ‘Urna del Centenario’. A las 7:00 de la mañana del próximo 20 de julio, y siguiendo las instrucciones dejadas hace 100 años por el Honorable Concejo de Bogotá, se abrirá en el Archivo de Bogotá y en sesión solemne del Cabildo de la ciudad, la ‘Urna del Centenario’, un cofre que guarda en secreto objetos y documentos de principios del siglo pasado.

Además, la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Gobierno Nacional, a través de Proexport, unieron esfuerzos para darle vida al evento denominado ‘Bicentenario: Fiesta de la Independencia’, un gran espectáculo diseñado y dirigido con el apoyo del Festival Iberoamericano de Teatro, que aprovecha el contorno de la Plaza de Bolívar como un inmenso escenario de 360 grados para los capitalinos.

“Queremos hacer de esta celebración una oportunidad para mirar hondo hacia el pasado, reflexionando sobre nuestra historia y sobre lo que hemos recorrido en estos 200 años. Queremos también hacer de esta celebración un espacio para pensar en el mañana y sentar las bases de nuestro futuro”, indicó el Alcalde Mayor, Samuel Moreno Rojas.

Siguiendo con la celebración, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones lanzará el próximo 19 de Julio a las 8:00 p.m., a través del Canal Institucional, el documental ‘Vientos de Independencia’, una producción dirigida por Jorge Alí Triana, de una hora de duración, que muestra un recorrido a través de los acontecimientos que detonaron y definieron la Independencia de Colombia, los momentos claves y los protagonistas de una historia que marcaron definitivamente el rumbo del país.

Este documental tiene como objetivo cultural y educativo mostrar los antecedentes y las consecuencias del Grito de Independencia de 1810, de cuya acción se desprenden tanto la Campaña Libertadora como las diferentes etapas de la construcción de la República de Colombia.

Por su parte, Radio Televisión Nacional de Colombia (Rtvc) realizará ese 20 de julio, a partir de las 6:30 de la mañana, una gran transmisión por televisión, donde tendrá invitados especiales y una programación especial.

En directo transmitirá el Te Deum en la Catedral Primada -Misa de Acción de Gracias con la asistencia del Señor Presidente de la República-, el Desfile Militar entre las 9:00 de la mañana y las 12 del mediodía, así como el Gran Concierto Nacional en el Parque Simón Bolívar, de Bogotá y la instalación del Congreso de la República.

Esta agenda de actividades cumple con el objetivo de llevar a cabo una celebración incluyente y masiva. Además, los eventos organizados por los diferentes entes territoriales en todo el país, permitirán que más colombianos sean protagonistas de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia. Todos los ciudadanos podrán consultar la agenda de eventos programados en sus ciudades, en la página en Internet: hwww.bicentenarioindependencia.gov.co
“Conmemorar los 200 años del Grito de Independencia es una oportunidad para que los colombianos evoquen la historia, reconociendo el valioso aporte de los antepasados. El 20 de Julio será una celebración que se podrá vivir y sentir de manera activa”, concluyó la Alta Consejera Presidencial para el Bicentenario.
(Fin/vhg/gta)

TRISTE ENTREVISTA A LA ALTA CONSEJERA

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5 Jul 2010 - 9:30 pm

‘TENGO MALICIA INDÍGENA’: MARÍA CECILIA DONADO
Por: EL ESPECTADOR

Tomado de:  http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso-211915-tengo-malicia-indigena-maria-cecilia-donado

La Alta Consejera para el Bicentenario dice que le gustaría tener la valentía de Policarpa Salavarrieta.


Foto: Daniel Gómez - El Espectador
María Cecilia Donado se imagina a Simón Bolívar como un encantador de serpientes.

¿Cómo llegó a la Alta Consejería del Bicentenario?
Luego de ser viceministra de cultura, el Presidente consideró que yo reunía las facultades propias para estar al frente de esta conmemoración.
¿Qué le responde a los que dicen que no hay mucho que celebrar?
 Hay mucho por celebrar y mucho por hacer. Esta conmemoración es una oportunidad para reflexionar acerca de nuestra historia y también para planear nuestro futuro.
¿Qué tan independiente es hoy Colombia?
Somos independientes en muchas cosas. Hay libertad de expresión y prensa, eso ha sido una de las características de este gobierno. Hay libertad de cultos, cada vez somos menos racistas, somos un país diverso y multicultural y esa diversidad nos hace más libres.
¿Qué va a hacer el 20 de julio?
Trabajar, trabajar y trabajar.
¿Qué actividades se tienen planeadas para celebrar el Bicentenario?
Desfiles militares en todo el país. Queremos que sea la oportunidad para homenajear a la fuerza pública.
 Un héroe contemporáneo en Colombia.
Nuestros soldados y policías de la Patria.
¿En qué se quedaron cortos en la celebración?
En publicaciones.
La mayor responsabilidad al estar al frente de esta celebración.
Llegar a todos los colombianos y generar orgullo patrio a través de un reencuentro con la historia.
¿Qué tiene de mestiza?
Tengo malicia indígena y el oído musical de los afrodescendientes.
¿Qué tiene de española?
El donaire de las españolas.
¿Qué cree que hay en la urna del Bicentenario?
Recuerdos, anécdotas, vestuarios, elementos que utilizaron en esa época.
¿Qué mensaje dejaría para la próxima urna?
El Bicentenario tuvo a la independencia como su corazón, a Colombia como su centro y al mundo como espectador.
El lugar que todo colombiano debería conocer.
Barranquilla y su carnaval.
Lo más colombiano que tiene María Cecilia Donado.
El corazón y la pasión por el país.
¿De qué nos liberó Bolívar?
De la esclavitud, de la dependencia del yugo español.
¿Qué le envidia a Manuelita Sáenz?
No la envidio, la admiro, pero me hubiera gustado compartir con un hombre tan maravilloso como Bolívar.
¿Qué le hubiera cambiado a Policarpa Salavarrieta?
Nada, me parece una mujer valiente, de la cual tenemos que aprender muchísimo las mujeres colombianas, que algunas veces somos tan cobardes.
¿Qué heroína de la Independencia le hubiera gustado ser?
Me hubiera gustado tener el patriotismo de Mercedes Abrego, la belleza de Bernardina Ibáñez y la valentía de Policarpa Salavarrieta.
¿Con cuál prócer de la Independencia hubiese salido?
Con Santander, porque Bolívar era muy mujeriego.
¿De qué se tendrían que liberar los colombianos?
De la falta de tolerancia, de los prejuicios raciales y de la cobardía. Hay que ser cada vez más valientes.
¿Cómo se imagina a Bolívar?
Como un encantador de serpientes.
Como administradora de empresas, ¿siempre tiene las cuentas claras?
Por supuesto. Me gustan las cuentas claras y el chocolate espeso.
¿Después del Bicentenario, a qué se va a dedicar?
No sé, lo único que tengo claro es que seguiré trabajando por mi país desde el lugar en el que me encuentre.
¿Por qué crear un himno del Bicentenario?
A mí me encanta la música, considero que es vida y que nos acerca más. Por eso consideré que teníamos que tener una canción del Bicentenario que nos uniera a los colombianos, que nos generara orgullo patrio y que nos erizara la piel cuando la escucháramos, creo que esto es lo que nos ha generado esta canción.
¿Para qué volver al pasado?
Para no repetir los errores del pasado.
¿Qué es lo más complicado a la hora de preparar una fiesta?
Para mí esto no es una fiesta, es una conmemoración. Conmemorar  significa celebrar juntos. Es complicado armar una conmemoración de esta talla porque uno quiere ser incluyente y me hubiera encantado que fuera de todos y para todos los colombianos. Hemos hecho mucho pero todavía falta por hacer.
¿Qué le faltó hacer como viceministra de cultura?
Muchísimo. Sólo estuve dos años, me hubiera encantado estar muchos años más, hay mucho por hacer por la cultura de este país. Tenemos más de mil manifestaciones culturales y me hubiera encantado poder asistir a más manifestaciones.
¿Cómo le fue como reina del carnaval de Barranquilla?
Mejor no se puede.
¿Qué hace la reina del carnaval de Barranquilla?
Ser una vocera nacional e internacional de la manifestación folclórico cultural más importante de este país. La reina hace una gestión social con todos los grupos folclóricos de la ciudad, es el ídolo de los barranquilleros. La reina del carnaval tiene que tener mucho sentido social.
¿Qué tan fácil es ser gestora cultural en Colombia?
No es fácil pero es un reto interesante. Cada vez más la empresa privada se está vinculando a las actividades culturales del país pero se requiere de mucho tesón, paciencia y de mucho trabajo.
Un rasgo que identifique a los colombianos.
Somos cálidos, creativos e innovadores, también muy recursivos.
¿Cómo sería Colombia si no se hubiese independizado?
Dependiente. No tendría identidad ni orgullo patrio. Estos últimos años se ha hecho mucho por eso y con las operaciones militares se genera mayor sentido de pertenencia.
¿Qué pensaría Simón Bolívar al ver las naciones liberadas enfrentadas?
Sentiría mucho dolor. Creo que nunca quiso eso, pero creo que esto va a pasar pronto.

COMENTARIO DE ALBICENTENARIO.COM

Para morirse de la tristeza la entrevista concedida por María Cecilia Donado, alta consejera presidencial para el Bicentenario de la independencia de Colombia, a El Espectador del 5 de julio de 2010:

Esta página se ha abstenido durante dos años de referirse a la gestión de la doctora Donado al frente de la Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario de la Independencia 1810-2010, o mejor, a la no-gestión de la doctora Donado, pues entiende que justamente para eso fue colocada en ese puesto: para no hacer nada, dentro de la deliberada estrategia del presidente Álvaro Uribe de intentar aplazar la celebración del Bicentenario para 2019, primero, y de invisibilizar la celebración de 2010 después.

¿Qué podía hacer una joven administradora de empresas, ex reina del carnaval de Barranquilla, viceministra de Cultura en el área de gestión financiera, nombrada en febrero de 2008 al frente del Bicentenario por residuo, ante la renuncia de la doctora Elvira Cuervo de Jaramillo, ex directora del Museo Nacional y ex ministra de Cultura, quien se jartó de ser manoseada por el presidente Uribe, que por dos años la tuvo como nombrada directora ejecutiva del Bicentenario pero nunca le tomó posesión?

El mismo cargo fue de una improvisación absoluta, pues como no estaba en los planes del Gobierno celebrar alguna cosa en 2010, tampoco había un cargo creado para ello; por lo que la jurídica de Palacio convirtió en Alta Consejería para el Bicentenario lo que era la Alta Consejería Presidencial para la Gestión de Acuerdos Internacionales, a cargo de Sandra Suárez Pérez, que había agotados unos días antes su objeto con la firma del TLC con Estados Unidos (Decreto 446 del 15 de febrero de 2008).

Y además estaba la precariedad institucional del cargo, pues aparte de que las consejerías presidenciales no son tan Altas como su nombre dice, a la doctora Donado se le puso al lado una Comisión de Honor del Bicentenario, presidida por la doctora Lina Moreno, esposa del primer mandatario, de quien se esperaba que le recuperara a la efeméride patria la dignidad que su esposo mancillaba. Pero no, ella no asumió ningún papel, y el Bicentenario quedó al garete, sólo salvado por el interés personal que le pusieron las ministras de Cultura y Educación, las doctoras Marcela Moreno y Cecilia María Vélez, quienes enfocaron hacia la celebración los presupuestos ordinarios de que disponían.

De otra parte ¿qué podía hacer una funcionaria a quien le entregan la función de organizar un evento de la importancia de celebrar 200 años de existencia de la República, y no le dan un peso para trabajar, dotándola apenas de una pequeña oficina en el encierro del Palacio Presidencial, con la mera asistencia de dos secretarias y de un asesor historiador?

Pero lo más paralizante de la gestión de la doctora Donado fue la falta de impulso presidencial o estatal a la efeméride. Aún con sus pequeños recursos, ella pudo haber dinamizado una celebración por lo menos respetable con el mero poder de convocatoria de su cargo, moviendo a la sociedad, las empresas y los entes territoriales. ¿Pero sobre qué bases, sobre qué ambiente público, si el Bicentenario no hacía parte de los discursos presidenciales ni el Congreso había expedido una ley que le diera trascendencia a la celebración en la agenda pública? Hubiera tenido que ser maga.

Lo intentó, hay que reconocerlo. Por ejemplo, en febrero de 2009 la doctora Donado escribió una carta, junto con el ministro del Interior y Justicia, haciendo un llamado a los alcaldes y gobernadores para que le informaran a la Presidencia los actos que estaban programando para el Bicentenario. Pero la encuesta fue un fiasco. Hasta finales de ese año sólo habían respondido 10 de los 32 departamentos y 50 de los 1.100 municipios que existen en el país. Que se sepa, sólo TRES DEPARTAMENTOS crearon Comisión del Bicentenario de Colombia (Santander, Norte de Santander y Cauca). Antioquia creó una, pero para celebrar el Bicentenario de la independencia regional en 2013. Las ciudades principales improvisaron programaciones-espectáculo y Barranquilla ni siquiera eso.

A falta de voluntad presidencial para involucrar a los entes territoriales con sus propias iniciativas, la Alta Consejería se limitó a hacer “Encuentros Departamentales”, pequeños eventos en pequeñas salas con pequeñas asistencias de pequeños estudiantes (y en varios casos cadetes) llevados por obligación a escuchar la carreta de tres gurús de la historia regional en turno.

Como no había recursos del Presupuesto Nacional (recuérdese que no había ni hay Ley del Bicentenario), la doctora Donado debía aplicarse a conseguir recursos para la celebración. Para ello impulsó una fundación privada para el Bicentenario, a cuya creación sólo concurrieron nueve empresas: Bancolombia S.A., Telefónica Colombia, Organización Terpel S.A., Unión Fenosa Colombia S.A. (a través de Electricaribe y EPSA); BBVA, Planeta, Bavaria, Promigas S.A. y la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, de las cuales sólo tres son colombianas, y las demás multinacionales extranjeras, cuatro de ellas españolas. Si en 1810 los que pusieron la plata, sus vidas y su tranquilidad para separarse de España fueron los ricos de la Nueva Granada, era de esperarse que 200 años después los más agradecidos por el país que les entregaron fueran los empresarios colombianos, y que por lo menos las 100 empresas más grandes que cada año se dan vitrina en Semana le apostaran, así fuera especulativamente, al Bicentenario. Pero nada. Dejaron sola a la alta consejera, y la fiesta del Bicentenario la costean en buena parte los mismos españoles.

Aunque la gestión era deplorable, había sobrados motivos para que desde Albicentenario.com no le agregáramos al incómodo rol de la doctora María Cecilia Donado y su pequeño equipo de trabajo una censura inmerecida.

Pero la entrevista de El Espectador del 5 de julio pasado venció los reatos de conciencia, porque no hay derecho a que la persona que ha estado durante dos años al frente de la conmemoración oficial del Bicentenario le presente a los colombianos como único sentido de la celebración hacerle un homenaje a las Fuerzas Armadas y como única programación de su oficina para el 20 de julio de 2010 un ruidoso desfile militar por todo el país.

¡Carajo! Si hasta el mismo cardenal de Bogotá había advertido desde hace seis años que de eso no se trataba el Bicentenario: “Esa fecha de 2010, el bicentenario de la independencia, no nos puede dejar indiferentes. La nación se tiene que preparar para que no sea una celebración más, un desfile militar, sino que convoque a todos los colombianos” (Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, El Espectador, 9 de septiembre de 2004).

Nadie le está pidiendo a una funcionaria de la Casa de Nariño que le haga propaganda a la Marcha Patriótica y el Cabildo Abierto que preparan varias organizaciones populares del país para el 20 de julio. ¡Pero, hombe, si por lo menos hubiera mencionado el Gran Concierto Nacional!

La misma tradición conmemorativa oficial distingue entre el Día de la Independencia (20 de julio) y el Día del Ejército (7 de agosto, celebración de la batalla de Boyacá).

¿No pudo entender la alta consejera presidencial para el Bicentenario en dos años de gestión en Colombia y de conocer los Bicentenarios de los demás países de América Latina, que antes que en los campos de batalla, los países se independizan desde la conciencia y la voluntad de los pueblos?

Porque eso fue lo que sucedió desde febrero hasta julio del año del Señor de 1810: En Pore, Cartagena, Mompox, Cali, Pamplona, El Socorro y Bogotá, el pueblo granadino (o más propiamente los criollos), hasta entonces y desde hacía 300 años súbdito, vasallo de un rey extranjero, se sublevó contra los gobernadores españoles y el virrey; en los años siguientes declaró su independencia absoluta, y sólo en 1819 los ejércitos sellaron la voluntad popular con su triunfo sobre los peninsulares.

Eso es lo que se conmemora el próximo 20 de julio, doctora Donado: la voluntad de ser libres. En eso consistía su trabajo: Organizar el homenaje al pueblo colombiano, no al ejército, el 20 de julio de 2010, Bicentenario de la independencia.